miércoles, 10 de agosto de 2016

De pie

No todas las veces que intenté levantarme pude hacerlo rápido, pero nunca el esfuerzo fue tan largo como este.

Me acobijé en atardeceres completos ocultos detrás de las paredes, intentando encontrar la espina dorsal de mi alma, recobrando energías desde las cenizas de mis ideales, dando la cara a la oscuridad más profunda.
Ahora me encuentro sostenida por completo, intentando dar un paso hacia adelante, con todo el empeño de mi voluntad pero la inercia inevitable del tiempo que oxidó todos mis sentidos.
La espera fue larga, pero no absoluta... no de esas esperas en las que solo observás o te entretenés. Fue de esas esperas apasionadas, intensas, desesperadas... fue de esas esperas de constante esfuerzo por obtener una respuesta... Fue así que golpeé y golpeé sin obtener respuestas, sin saber que la respuesta estaba muy adentro mío.
Y en algún momento una voz muy quebrantada me dictó desde el fondo de mi consciencia que lo intente por mi cuenta...

No todas las veces que intenté levantarme pude hacerlo rápido, pero nunca el esfuerzo fue tan largo como este.

Fue el intento más esforzado, la espera más apasionada, el levantar más valioso....
Las tardes ya no están escondidas tras las paredes, porque ya no existen paredes.... mis sentidos despertaron para siempre enfocadas en un horizonte que se pierde de tan infinito.
Mi alma es un diamante desde que tuvo columna... y se puso de pie,
Un diamante que aún no fue pulido.
Ya no existen atardeceres tras las paredes, ya no existen esfuerzos vanos, el largo tiempo valió la pena... y la pena no es más que un amargo recuerdo.
El siguiente paso... es dar el primer paso. Con la cabeza muy en alto.

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